Las empresas constructoras consideradas pymes tienen retos importantes que, en la mayoría de los casos, pueden y son convertidos en oportunidades
Empleo y producción
En el mercado de la construcción, el empleo se concentra generalmente entre las pequeñas empresas, que acumulan alrededor del 90 % de los trabajadores del sector. La producción es más difícil de precisar, porque en ocasiones no se factura al cliente final, pero podríamos estimarla en un 40 % del VAB.
Las pymes consolidadas en la construcción han concretado y adecuado su estrategia en la especialización, que puede definirse en producto o sistema, y en la naturaleza del mercado. Así tenemos, a modo de ejemplo, empresas que se especializan en cerramientos, estructuras, refuerzos estructurales, construcción prefabricada, aislamientos y ahorro de energía. Otras eligen mercados como el sanitario, el educativo, de equipamientos públicos, vivienda o rehabilitación.
También es importante considerar que la especialización en mercados exige competencia y excelencia en determinados sistemas constructivos y que, por lo tanto, la especialización genera vínculos entre mercados y sistemas constructivos.
Excelencia con riesgos
Existen muchas pymes constructoras que tienen una estrategia clara en la selección de su mercado y que han alcanzado la excelencia en su nicho. Han formado equipos de trabajo con técnicos y mandos que hacen que la empresa funcione como un todo integrado y coherente. Sin embargo, enfrentan una amenaza, que son las oscilaciones de la demanda de la construcción y de la especialización elegida.
El tipo de obra para las pymes suele ser de ciclo corto, y la rotación de los pedidos hace que los directores de las empresas estén pendientes de la cartera de obras contratadas. Esto, a veces, “no los deja dormir”. Por este motivo, algunas empresas diversifican su especialización, algo que debe hacerse con coherencia y rigor. La coherencia entre la estrategia (lo que queremos hacer) y la estructura de la empresa (lo que sabemos hacer o lo que podemos saber hacer) es esencial para la diversificación y el crecimiento necesario. Las pymes han nacido y se han desarrollado asumiendo riesgos, y con la decisión y compromiso siempre de uno o varios empresarios.
Detrás de cada pyme constructora hay una persona emprendedora que asume una responsabilidad y un compromiso moral ante la cadena de valor del sector. Debe combinar el conocimiento del sector, el dominio de las tecnologías y una evolución de las tendencias no solo del sector sino también de la sociedad, que evoluciona hacia modelos más socialmente responsables y más respetuosos con el medio ambiente.
Los empresarios líderes deberán combinar ambición, conocimientos y capacidad para asumir riesgos.





