La licitación pública en Catalunya creció un 17,4% en el 2025 gracias a la Generalitat, aunque persiste un déficit inversor acumulado de casi 50.000 millones de euros desde el 2009. A pesar de un inicio positivo en el 2026, la baja concurrencia y el aumento de obras de desiertas evidencian la necesidad de actualizar los precios de licitación.