Tradicionalmente, en nuestro sector, al igual que en otros, el oficio se aprendía desde joven, con la figura del aprendiz que, de la mano de maestros del oficio o profesionales con experiencia, daba los primeros pasos para llegar a dominar un oficio.
Sin embargo, en los últimos años, y especialmente después de la fuerte crisis que sufrió el sector a partir de 2008, se ha reducido drásticamente la incorporación de jóvenes al sector, lo que ha generado un vacío generacional. Hoy en día, tenemos una media de edad de 45 años, y los trabajadores menores de 25 años no llegan a representar el 10% del sector.
Con la voluntad de recuperar y volver a atraer a los jóvenes, empresas, entidades del sector y Administraciones buscan fórmulas para poner en valor un sector que ha evolucionado y mejorado notablemente las condiciones de trabajo y las opciones de desarrollo profesional que puede ofrecer.
El freno de la legislación
No obstante, ya no podemos recurrir a la antigua fórmula de incorporar directamente al aprendiz en el centro de trabajo, en nuestro caso, en la obra, para guiarlo en un proceso práctico de aprendizaje. Por un lado, a nivel normativo, se considera que desarrollamos una actividad especialmente peligrosa, y aunque no se impedía el acceso a jóvenes de 16 y 17 años, los requerimientos legales y administrativos dificultaban enormemente el proceso. Para rematar la situación, con la entrada en vigor del VII Convenio General del Sector, desde septiembre de 2023 se prohíbe definitivamente el acceso laboral de menores de edad a las obras de construcción, salvo que sea bajo el amparo de un contrato de formación en alternancia.
Para dar una pincelada sobre esta modalidad contractual, cabe mencionar que se trata de un contrato que puede tener una duración de entre 3 meses y tres años, dirigido a jóvenes de entre 16 y 30 años. Este contrato combina parte de la jornada con la actividad laboral (65% el primer año, 85% el segundo) y la formación en el centro educativo. Además, el alumno recibe el SMI en proporción a la jornada laboral efectiva mientras está bajo esta modalidad contractual, y las empresas pueden beneficiarse de importantes bonificaciones y exenciones que reducen considerablemente el impacto económico de estas contrataciones.
El reto de la formación
Cabe destacar también el papel de los centros de formación, herramientas imprescindibles en este nuevo paradigma de captación y acogida de talento joven en el sector. Estos centros están realizando una gran labor formativa, con un índice de inserción laboral que roza el 100%, pero enfrentan grandes dificultades para captar alumnos, tanto en los ciclos formativos de grado medio como en los superiores.
En España, según un informe del BBVA de 2024, contamos con solo 2,5 centros por cada 10.000 trabajadores en la construcción que impartan formación directamente relacionada con esta actividad. Y, aunque se trata de un sector que representa casi el 6% del VAB (Valor Agregado Bruto) de nuestra economía, solo acoge al 0,9% de los alumnos matriculados en un Grado Superior y al 0,4% en Grado Medio.
La formación debe convertirse en un reto prioritario, ya que la atracción de talento estará directamente vinculada a un sector más productivo y será uno de los principales factores para respaldar el necesario relevo generacional. Entre todos debemos hacer pedagogía de nuestro sector para darlo a conocer y destacar que se está modernizando y abriendo a las nuevas tecnologías.




